El espacio cultural El Desleal de La Laguna, situado en la calle Alonso Suárez Melián, 24, local 2, recibirá este martes, 13 de octubre, a las 13:00 horas, la propuesta escénica ‘La importancia de llamarse Candelaria’, creada por Acerina Amador y Fernando López. La pieza explora la memoria colonial, la identidad canaria y las distintas formas de resistencia cultural que han permitido preservar las raíces de las Islas. A través de la danza contemporánea, la música en directo y la reflexión crítica, ambos artistas indagan en la relación entre el territorio, la experiencia individual y la memoria compartida.
Esta creación es la segunda entrega de un tríptico artístico que aborda las memorias silenciadas, los mecanismos de resistencia y la recuperación de la herencia cultural. El proyecto comenzó con ‘Anacaona’, una obra coproducida por el Auditorio de Tenerife en 2025, y continúa ahora con una mirada centrada en las formas de resistencia que se manifiestan en la vida cotidiana y en las prácticas colectivas. En esta ocasión, las tradiciones populares adquieren protagonismo como herramientas para mantener viva la memoria a lo largo del tiempo.
La Virgen de Candelaria y el sincretismo cultural que representa constituyen el eje conceptual de la propuesta. A partir de esta figura, profundamente arraigada en el imaginario de las Islas, la obra examina las consecuencias de la imposición cultural y las estrategias que han desarrollado las comunidades para conservar sus señas de identidad.
Las peregrinaciones, las celebraciones populares, los cantos y los rituales tradicionales forman parte del material con el que se construye la pieza. El folclore canario aparece así como una manifestación dinámica, susceptible de ser reinterpretada desde el presente. La creación incorpora estos elementos a un lenguaje escénico contemporáneo, en el que el movimiento, los ritmos y las melodías conectan distintas épocas y permiten establecer un diálogo entre la herencia recibida y las formas actuales de expresión.
A esta lectura histórica se suma una dimensión autobiográfica que refuerza el vínculo entre la memoria colectiva y la intimidad. Candelaria es también el nombre de la madre de Acerina Amador, una coincidencia que convierte la historia familiar en parte del relato escénico. La obra enlaza de este modo la memoria cultural del Archipiélago con los recuerdos personales y plantea cómo las identidades se forman, evolucionan y se transmiten entre generaciones.
La música en vivo desempeña un papel fundamental en la dramaturgia de ‘La importancia de llamarse Candelaria’, en estrecha relación con el trabajo corporal. El cuerpo se presenta como un espacio de conservación y transmisión de conocimientos y recuerdos, una suerte de archivo vivo capaz de preservar experiencias que no siempre se han recogido mediante la palabra.
Desde esta perspectiva, la propuesta invita a reconsiderar el valor de las expresiones populares en la construcción de la identidad canaria. Lejos de entenderlas como manifestaciones inalterables de otra época, las sitúa como prácticas vivas que se transforman con el tiempo y encuentran nuevos sentidos en cada generación.
El proyecto cuenta con el respaldo del Auditorio de Tenerife, La Briqueterie Centro Nacional de la Danza de París, el Cabildo de Tenerife y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC). Con esta segunda pieza, Acerina Amador y Fernando López avanzan en un recorrido artístico que tendrá una tercera entrega, actualmente en desarrollo, para completar el tríptico dedicado a la memoria, la resistencia y la recuperación cultural.
Jaleo Press Comunicación