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Espacio TEA Candelaria acoge la exposición ‘Una boda esperada’, de Leopoldo Cebrián Alonso

La muestra, comisariada por Teresa Arozena, abrirá sus puertas este viernes [día 4] y podrá visitarse hasta el 20 de marzo

TEA Tenerife Espacio de las Artes, centro que depende del Área de Cultura del Cabildo, que gestiona el consejero Enrique Arriaga, abre este viernes [día 4], a las 16:00 horas, en Espacio TEA Candelaria la exposición Una boda esperada, de Leopoldo Cebrián Alonso. Comisariada por Teresa Arozena, esta muestra -que podrá visitarse de manera gratuita en esta sala ubicada en el Espacio Cultural Ayuntamiento Viejo hasta el 20 de marzo- presta atención al trabajo de Cebrián como fotógrafo profesional de bodas, labor que llevó a cabo durante más de 30 años.

La belleza, fluidez y riqueza visual de esta actividad profesional de Cebrián resulta insólita y nos brinda todo un testimonio de la época y un retrato indispensable de la sociedad burguesa en Tenerife, en el particular periodo histórico del desarrollo de la modernidad en Canarias. Una boda esperada, que reúne una selección de imágenes del Fondo Cebrián perteneciente a la Colección CFIT. TEA-Cabildo de Tenerife, estará abierta de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas.

El archivo fotográfico de Leopoldo Cebrián Alonso revela una práctica comprometida y pulsional, que empapa por completo el abanico de sus actividades vitales. Cebrián ejerce su profesión a lo largo de cinco decenios, en el periodo que va casi desde el inicio de la postguerra española al año de su fallecimiento, en 1999. Como profesional de la fotografía, desarrolla con intensidad todo tipo de géneros: del retrato al paisaje, de la fotografía de arquitectura y urbanística a la postal turística o la fotografía de bodas.

El acontecimiento de la boda, en el seno de la épica biográfica, supone todo un hito dentro de la antropología cultural. Más allá de ser una institución meramente legal, debajo de cualquier rito nupcial se esconde un modelo etológico. Incluso desde la distancia generacional que nos separa, con transformación radical de la institución familiar y de los demás patrones clásicos de subjetivación ligados a la ordenación social del heteropatriarcado, este rito de paso responde a un patrón antropológico profundo que, como ave fénix, muta y se perpetúa. Si en muchos aspectos ha cambiado, en su esencia como celebración y ritualización de una unión conyugal permanece íntegro, e incluso encuentra su pleno lugar en el mercado, en su previsible deriva hacia una estable y rentable industria.