jueves , 22 febrero 2024

Los Paisajes de Anaga, protagonistas de la obra de Gianfranco Foschino en Fundación MAPFRE Canarias

Las obras conforman el sexto bloque de la exposición «Inside Me», y podrá disfrutarse desde el 9 hasta el 22 de junio

La Fundación MAPFRE Canarias acoge a partir de este viernes, 9 de junio, desde las 10:00 horas, y durante las próximas dos semanas, en su sala de exposiciones de Juan de Quesada, el sexto bloque de la muestra «Inside Me», una investigación sobre tendencias, técnicas y temáticas que se han utilizado en los últimos treinta años en el mundo del videoarte. En esta ocasión, las obras «Fluxus» y «Tales for Anaga», de Gianfranco Foschino (1983) será la protagonista de esta etapa que se podrá visitar hasta el 22 de junio de 10:00 a 13:00 y de 18:00 a 21:00 horas.

Gianfranco Foschino

Sus obras se caracterizan por recurrir a tomas videográficas de larga duración en lugares extremos, para lo cual se desplaza de manera radical y simula, en un modo mínimo, los rudimentos técnicos y corporales de los primeros pioneros; sobre todo en las islas y en los canales australes de Chile. Su trabajo consistía en visitar lugares críticos; es decir, donde el paisaje mantuviera todavía condiciones de impedimento a intervenciones descuidadas del hombre.

Desde finales de los años 60 el paisaje adquirió un nuevo protagonismo. Sin embargo, la relación entre el hombre y la tierra siempre ha sido una constante preocupación para el artista. Hoy en día existe un renovado interés por el paisaje motivado por los desastres ecológicos y los cambios climáticos. Algunos hablan incluso de ‘paisaje ecologista’ a la hora de analizar la tradición paisajística contemporánea. El artista chileno Gianfranco Foschino, sin duda alguna, estaría entre los grandes destacados de esta nueva corriente con una voz original y tremendamente sofisticada.

Foschino seduce al espectador mediante paisajes extremadamente contemplativos y de aires orientalistas donde, paradójicamente, nada ocurre mientras todo pasa. Es la idea de la pintura llevada al movimiento, pero un movimiento zen, imperceptible y extremadamente poético y lento que contrarresta las urgencias del sujeto contemporáneo. Una vez encontrada la perspectiva más propicia, Foschino coloca su trípode dejando que la cámara haga su trabajo. El extraño y lento devenir del tiempo aborda temas tan dispares como la concentración y la memoria, pero también la pintura de paisaje y la historia del arte y, cómo no, la ecología y la controvertida relación del ser humano con la naturaleza. Es el tiempo del silencio o el silencio del tiempo…